
Hola mis fieles lectoras y lectores. Mi nombre es Joselito del Carmen Barillas Monzón, para servirles, me conocen como el Profe Joselito, si me gradué de profesor de educación primaria, pero antes comenzaré a contarles mi historia.
Nací una bella mañana de mayo, el 10 para ser exactos, en Santa Elena Barillas, casualmente soy apellido Barillas, mi madre escapó después del parto, nunca la conocí y una nodrisa me amamantó. Mi padre era un peón de una finca cafetalera de una familia de apellido Fernández, desde pequeño abusaba de mí, así que decidí, con tan solo 3 añitos, vivir con mi abuela paterna, se dedicaba al cultivo y había quedado viuda desde los 23 años, solo tuvo a mi padre. Que señora más maravillosa, me enseño a cocinar chilaquilas y chancletas de güisquil, a barrer y a trapear, y ya a los 4 años yo sabía leer y escribir, a pesar de las limitaciones económicas y de los abusos de parte de mi progenitor tuve una niñez feliz, por las mañanas mi abuela me daba mi vasito de lechita de cabra, tortillas con frijoles de olla y mi cafecito con champurrada, el almuerzo pues muchas veces fue sufrido, un día caldo de apazote, cuando iba bien con la cosecha había chilaquilas y ejote forrado en huevo, hasta caldo de cutete comimos una vez. No había luz, a pura candela. Mi abuela había sacado hasta su sexto primaria y siempre me decía: "mijito, estudie, sea alguien en la vida". Esas palabras marcarían mi vida, empece a ir a la escuela. La seño me preguntó: "y tus zapatos", yo respondí: "no tengo". Doña Nieves (así se llamaba la seño) se conmovió y me consiguió unos de vestir y unos tenis. A la semana tuvimos que vender los tenis para comer. Después los repusó mi abuela con mucho sacrificio.
En la escuela había un patojo malo, se llamaba Mijangos, el nombre no lo recuerdo, nos tiraba piedras a todos en la cabeza y una vez metió una culebra a la clase.
Mi mejor amigo se llamaba Eleazar Cardona (le decían el Mozote, a mi me clavaron Chango de Feria por mi tez morena), su mamá tenía un comedor y me invitaba a comer y siempre le llevaba cositas ricas a mi abuela. Nos ibamos a cangrejear después de clases a un estanque que quedaba cerca de la escuela. Una vez un cangrejo se le prendió de un testículo a mi amigo y lo perdió.
De mi padre solo supe que fue a probar suerte a los Estados Unidos y nunca más se supo de él, a pesar de lo que me hizo, le guardo respeto.
Mi abuela lavaba y planchaba ajeno para sobrevivir, aparte de su lugarcito que gracias a Dios era propio, tenía gallinas,un chucho con jiote, una cabra y sus siembras de frijol, maiz, café y piñas, tenía un su palo de guineos pero se murió.
Yo siempre fui un alumno aplicado, siempre quedaba en los primeros lugares de la clase. Desde allí me dí cuenta que mi pasión era el magisterio. Jugaba yo a darles clase al palo de guineo, al chucho con jiote y a la cabra. Nunca me contestaron las preguntas, pero yo me sentía contento.
Mi abuelita se sonreía y me decía: "Patojo, tenés madera de profesor". Sus palabras eran alentadores y eso me daba más ganas de estudiar en la escuela.
Una vez salimos de excursión al zoológico La Aurora, fuí feliz y me empezaron a gustar los animalitos, ya tenía suficiente con el chucho, las gallinas y las cabras.
Así de bonita fue mi niñez, tengo muy buenos recuerdos.

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