
Fue el sexto de quince hermanos. El padre un ciudadano ejemplar de Santa Elena Barillas, recio, trabajador, pero bastante productivo en cuanto a traer hijos al mundo, llego a ser vicealcalde. La madre una señora que a raíz de los quince muchachitos trabajaba jornadas de 4 a.m. a 10 p.m. en un su comedorcito.
El mozote fue mi primer amigo, ibamos juntos a la escuela y jugabamos pelota día y noche, desde pequeño mostró ser muy travieso, le cambiaba a doña Refu (la más enojada del pueblo) sus tomates del mercado por lagartijas y gran susto que se llevaba la pobre cuando abría su bolsa, por supuesto nos echaba mil y una maldiciones. A don Rudy, el mecánico, le echo pegamento a sus botas cuando el don estaba bajo un carro en puros escarpines y pasó un mes con las botas pegadas, hasta los hongos se le murieron al señorón. Mi abuela lo quería mucho, le decía cariñosamente "Mozotillo". Le decían así por que se le pegaba mucho a la gente y a veces era muy fastidioso. Tuvo un su accidente de pequeño, perdió un testículo a raíz de que un cangrejo le ensartó su tenaza, se le gangrenó y se lo tuvieron que quitar. Como lloraba el día que yo me fuí a la capital, le deje el lugarcito de mi abuela, pero una vez que regresé a verlo, ya no estaba el chucho con jiote, ni las gallinas, ni la cabra, "no se me lograron" me dijo el fregado ese.
Esa vez lleve a la Nati y se enamoraron locamente, nos peleamos y le deje de hablar por años. Luego la doña se murió, le dio un chiflón y se enfermo de sus bronquios, ya no respondió. Me hicieron barbaridades porque hasta me vendieron el lugarcito de mi abuela, pero ya lo perdoné. A pesar de que solo tenía un testículo logró procrear a dos varones y tres hembras con la Herminia, una patoja que estudiaba con nosotros. Empezó trabajando como brocha de Transportes Josefina, luego fué ayudante de albañil, luego maestro de obras y puso una su empresita de construcción, hizo plata el fregado pero se perdió en el trago. Hace un mes me lo encontre todo cagado de su pantaloncito tirado en una esquina, como apestaba el pobre, lo lleve a mi casita y hasta lo bañe con una manguera. Le ofrecí un su plato de frijolitos y se lo comió con que ganas. Dice que paró así porque la Herminia lo dejó, ya sus patojos trabajan y el mayor ya va en segundo año de Ingeniería. Lo animé a que regresara con sus patojos que tanto lo necesitan, con lágrimas y sonrisas terminó nuestro reencuentro.
Ya está de regreso en su negocito y su segundo patojo le ayuda. Allí está el fregado, espero algún día regresar a las andadas de patojo, aunque sea un día, solo que no pierda el otro testículo aquel.


